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Guía para convertir un archivo MP4 a MKV: paso a paso y sin pérdidas
Cómo hacerlo

Guía para convertir un archivo MP4 a MKV: paso a paso y sin pérdidas

8 min de lectura

Por qué esta conversión es distinta de las demás

Cuando se habla de convertir vídeo, lo que suele venir a la mente son largas esperas y cierta pérdida de calidad. El paso de MP4 a MKV es la excepción más clara a esa regla, y entender el motivo es también la clave para hacerlo bien.

MP4 y MKV son contenedores (containers). Es decir, la extensión del archivo no dice cómo se ha comprimido la imagen de dentro, sino en qué caja se guarda. Los datos reales del interior están comprimidos con un códec: en los archivos MP4 suele ser vídeo H.264 o H.265 y audio AAC.

El truco está en esto: el contenedor MKV está diseñado para poder transportar casi cualquier códec. Por tanto, para meter en un MKV el vídeo H.264 que hay dentro de un MP4 no hace falta descomponerlo y volver a comprimirlo. Los datos se copian tal cual al nuevo contenedor. A esta operación se le llama remux y tiene dos consecuencias: no hay pérdida de calidad y el proceso termina rápido.

Antes de empezar la conversión: ten claro qué vas a obtener

Dedica un minuto a aclarar esta pregunta: ¿por qué pasas a MKV?

  • Si quieres añadir varias pistas de audio o subtítulos, estás en el sitio correcto: ese es el punto fuerte de MKV.
  • Si quieres archivar, también tiene sentido; MKV transporta cómodamente marcadores de capítulo y metadatos ricos.
  • Si pasas a MKV solo porque has oído que "MKV tiene más calidad", para. El contenedor no cambia la calidad. La misma imagen se queda con la misma calidad, solo cambia la caja.
  • Si vas a reproducir el archivo en un televisor o en un teléfono, piensa antes de convertir en la compatibilidad de tu dispositivo con MKV; a este tema le hemos dedicado un apartado aparte más abajo.

Conversión paso a paso

1. Prepara el archivo de origen

Asegúrate de que el MP4 que vas a convertir está completo y no dañado. Un archivo descargado a medias o cortado durante la grabación dará error en la conversión o producirá una salida incompleta. Abre el archivo en un reproductor y avanza hasta el final; si el final se abre correctamente, lo más probable es que esté íntegro.

2. Sube el archivo

Arrastra y suelta tu archivo en nuestra herramienta de conversión de MP4 a MKV. En archivos grandes, el paso de subida puede durar más que la propia operación; esto depende por completo de la velocidad de subida de tu conexión a internet.

3. Inicia la conversión y espera

Como durante el remux no se realiza compresión, el proceso tarda mucho menos que recodificar ese mismo archivo. Aun así, ten en cuenta que en archivos del tamaño de una película larga el proceso total puede llevar minutos. Espera sin cerrar la pestaña.

4. Descarga la salida

El archivo descargado tendrá extensión .mkv y su tamaño saldrá muy parecido al del MP4 de origen. Que el tamaño sea casi idéntico es buena señal: indica que los datos se han transferido sin volver a comprimirse.

Tres comprobaciones que debes hacer después de la conversión

Ya has descargado el archivo y parece que el trabajo está hecho. Pero antes de guardarlo en el archivo, verifica rápidamente estas tres cosas:

Comprobación de duración. Abre el nuevo archivo MKV en un reproductor y comprueba que su duración total es la misma que la del MP4 de origen. Si hay una merma en la duración, significa que el archivo se ha cortado.

Comprobación de sincronía del audio. Mira unos segundos del principio, del medio y del final del vídeo. Asegúrate sobre todo de que hacia el final el audio no se desfasa respecto a la imagen. Los problemas de sincronía son raros en operaciones de remux, pero pueden aparecer si la tasa de fotogramas del archivo de origen es variable (algunas grabaciones de pantalla lo son).

Comprobación de la lista de pistas. Abre el archivo desde Herramientas > Información multimedia en VLC, o con un programa como MediaInfo, y mira cuántas pistas de audio y subtítulos hay. Si en el origen había dos pistas de audio, en la salida también deberías ver dos.

Estas tres comprobaciones te llevan un minuto y te libran de la sorpresa de "el archivo del archivo estaba corrupto" meses después.

¿Por qué no ha bajado el tamaño?

Esta es una de las preguntas más habituales. El usuario mira el tamaño del archivo después de la conversión, ve que apenas ha cambiado y piensa que algo ha salido mal.

En realidad todo ha salido bien. El cambio de contenedor no comprime, así que no reduce el archivo. Las diferencias mínimas de tamaño se deben únicamente a que las estructuras de cabecera de cada contenedor ocupan un poco distinto. Si de verdad quieres reducir el archivo, lo que tienes que hacer no es cambiar de contenedor, sino volver a comprimir el vídeo con un códec más eficiente, y esa operación sí conlleva pérdida de calidad.

Problemas frecuentes

El archivo no se abre en algunos programas. Esta es la limitación conocida de MKV. Aunque el contenedor sea técnicamente superior, su amplitud de compatibilidad va por detrás de la de MP4. Los reproductores integrados de los televisores inteligentes, la aplicación de vídeo predeterminada del iPhone y el iPad y algunos programas de edición de vídeo tienen dificultades con MKV. Usar VLC o MPV en el ordenador resuelve la mayor parte de estos problemas.

No se ven los subtítulos. Los subtítulos dentro de un MKV se guardan como pistas separadas y el reproductor puede mostrarlos desactivados por defecto. Puede que tengas que seleccionar la pista correspondiente a mano desde el menú de subtítulos del reproductor. Incrustar los subtítulos de forma permanente en la imagen es una operación completamente distinta y requiere recodificar.

El proceso da error y se detiene. Normalmente el archivo de origen está dañado. Intenta reproducir ese mismo MP4 de principio a fin en un reproductor; si se atasca en un punto concreto, el problema no está en el conversor sino en el archivo.

El nombre del archivo tiene caracteres especiales. Aunque sea raro, en algunas cadenas de procesamiento los caracteres especiales pueden causar problemas. Si tienes dificultades, simplifica el nombre del archivo y vuelve a intentarlo.

Enriquecer el archivo después de la conversión

La verdadera ganancia de pasar a MKV aparece una vez terminada la conversión. Ahora tienes un contenedor capaz de transportar pistas de forma flexible y puedes añadirle cosas después.

El escenario más habitual es añadir subtítulos. Si en tu carpeta tienes un subtítulo .srt junto al archivo, puedes incorporarlo dentro del MKV como una pista independiente. Así el subtítulo viaja con el archivo; cuando muevas el vídeo a otro disco, no habrá forma de olvidarte del subtítulo. Esta incorporación no toca la imagen en absoluto, así que tampoco genera una nueva pérdida de calidad.

La misma lógica vale para una segunda pista de audio. Si tienes el idioma original de la película y la versión doblada en archivos separados, puedes reunir las pistas de audio bajo un único MKV. No olvides añadir la etiqueta de idioma a las pistas; los reproductores se fijan en esas etiquetas para seleccionar la pista correcta por sí solos y así no tienes que pelearte con el menú cada vez que abres el archivo.

Aquí hay un único punto al que prestar atención: añadir el subtítulo como pista e incrustarlo en la imagen son operaciones distintas. Un subtítulo añadido como pista se puede activar y desactivar y no requiere recodificar. Escribirlo de forma permanente sobre la imagen, en cambio, exige recodificar el vídeo de principio a fin; eso lleva mucho tiempo y además conlleva cierta pérdida de calidad. La ventaja que ofrece MKV es la primera opción; quédate en ese camino todo lo que puedas.

En resumen

El paso de MP4 a MKV es una de las operaciones más inofensivas del mundo del vídeo: no se tocan los datos de imagen, la calidad se conserva intacta y el proceso termina rápido comparado con una recodificación. Lo que ganas es un contenedor flexible capaz de mantener numerosas pistas de audio y subtítulos en un solo archivo, ideal para archivar. El precio que pagas a cambio es la compatibilidad: no todos los dispositivos abren MKV. Si conviertes para guardar el archivo, MKV es una elección excelente; si conviertes para enviárselo a alguien o reproducirlo en el televisor, conviene pensárselo dos veces.

Preguntas frecuentes

Si convierto un MP4 a MKV, ¿baja la calidad de imagen?

Casi nunca baja. Como el contenedor MKV puede transportar prácticamente todos los códecs de vídeo con los que te vas a encontrar —H.264, H.265, AV1—, no hace falta recodificar los datos de imagen que hay dentro del MP4. Lo que se hace durante la conversión es tomar las pistas de audio y vídeo del contenedor antiguo y copiarlas tal cual al nuevo; a eso se le llama remux. Como se transfieren exactamente los mismos bits, la pérdida de calidad es nula.

¿Cuánto tarda la conversión?

El proceso de remux es muy rápido comparado con una recodificación, porque el algoritmo de compresión no llega a ejecutarse: solo se copian datos. Lo que determina el tiempo es sobre todo el tamaño del archivo y la velocidad de lectura y escritura del disco. Aun así, en un archivo largo de varios gigabytes, la suma de los pasos de subida, procesamiento y descarga puede llevar minutos, así que conviene tener paciencia con los archivos grandes.

Mi televisor no abre el archivo MKV, ¿qué hago?

Este es el punto débil más conocido de MKV. Muchos televisores inteligentes, consolas de videojuegos y, en especial, los reproductores predeterminados de los dispositivos iOS no reconocen el contenedor MKV o solo lo reconocen con determinados códecs. Si vas a reproducir el archivo en un dispositivo de este tipo, quedarte en MP4 es una opción más segura. Como alternativa, puedes usar en el ordenador un reproductor independiente del contenedor, como VLC, o verlo a través de un servidor multimedia que emita al dispositivo.

Mi MP4 tenía varias pistas de audio, ¿han pasado todas al MKV?

En un remux bien hecho todas las pistas existentes se transfieren al nuevo contenedor. MKV es mucho más flexible que MP4 en este aspecto: transporta varias pistas de audio y subtítulos sin problemas. Aun así, te recomendamos abrir el archivo tras la conversión con una herramienta como VLC o MediaInfo y revisar la lista de pistas. Si falta alguna, lo más probable es que esa pista estuviera almacenada dentro del MP4 de origen en un formato no estándar.

Pruébalo ahora mismo con MP4 → MKV Dönüştür.

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